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6 de abril de 2013

LOS TIPOS DUROS NO BAILAN…*


El baile es la frustración vertical de un deseo horizontal
Vox populi

Más allá de la visión antropológica del acto de bailar como una alegoría sexual, de la danza como manifestación cultural que nos da sentido de pertenencia y forma parte de nuestra identidad, así como de las consabidas cuestiones rituales, existen una gran cantidad de connotaciones asociadas con esta actividad humana que no guardan relación con el movimiento corporal al compás de la música. He aquí algunas de ellas.

Que me quiten lo bailado, decimos para hacer referencia a algo que nos ha prodigado alegría o un beneficio personal, aun cuando a posteriori tengamos que pagar una factura elevada por ello. En ocasiones es un mero consuelo. Un eufemismo de tintes triunfalistas ante algo que no tiene mucho o de plano nada para celebrarse.

Se lo llevaron al baile. Expresión que se emplea para señalar que alguien ha sido burlado, engañado, defraudado o víctima de algún tipo de abuso. En todo caso, que le vieron la cara.

Le tocó bailar con la más fea. Se dice cuando la suerte, la decisión directa de un tercero o cualquier otra circunstancia orillan a alguien a recibir la peor parte de algo.

Ya bailó. Fórmula que denota fracaso o resultados adversos a los esperados, es decir, que a alguien se le negó el chingosio o se lo cargó el payaso. Una variante muy socorrida de esta expresión es Ya bailó Bertha, cuya fonetica alude a una forma vulgar de referirse al órgano reproductor masculino. Se utiliza para enfatizar el suceso fallido. También se emplea como exclamación cuando a uno lo cachan en la maroma, le caen en la movida o lo agarran con las manos en la masa. También se emplea como señalamiento de que alguien colgó los tenis, entregó el equipo, felpó o murió, pues.

Le pusieron un baile o Le dieron un baile. Contra lo que pudiera pensarse, esta expresión no se refiere a que a alguien lo incluyeron un montaje coreográfico, ni mucho menos que le obsequiaron a la pupila con un privado o un “pole dance”, sino a que le propinaron una soberana zurra. También se emplea con singular recurrencia en las crónicas deportivas para indicar que un equipo arrasó con otro o un deportista con sus competidores.

Bailar el muñeco. Expresión vulgar que se emplea para hacer referencia a los movimientos realizados por el hombre durante el acto sexual.

Andar bailando la manzanilla. Dícese de las personas que no pueden estar en paz y que se desplazan continuamente de un lugar a otro con absoluta sinrazón. Mi abuela paterna (qepd), quien era aficionada a esta frase, decía de quienes se la pasan bailando o danzando la manzanilla que tienen “chincualo” en la cola, en referencia al nahuatlismo que designa el salpullido en esa parte de la anatomía humana donde la espalada cambia de nombre.

Bailar de cartoncito de cerveza. Otrora indicaba una forma de tomar a la mujer con ambas manos por debajo de los glúteos durante el baile, simulando cargar una caja de gaseosas de cebada desde la base para evitar su desfonde. En la actualidad ya no llama la atención desde que llegó el llamado “perreo”, que está a un paso del coito musicalizado y que haría ruborizarse a la tribu protagonista de los Festejos de Boda, de Naguib Mahfouz.

Bailar de bolsita de pan. Variante del baile de cartoncito de cerveza, que imita una persona que carga una bolsa de pan desde la base con una mano, mientras con la otra extrae de ella un pan para degustar en el camino de vuelta a casa. Ejercite el lector su imaginación…

Que te manden a Chihuahua a un baile. Que te manden a chiflar a tu mauser, a mingar a tu chadre o a la chingada, pues. Que te conviden a visitar un lugar muy, pero muy lejano, con boleto sólo de ida.

Tener dos pies izquierdos. Dícese de las personas que no bailan debido a su falta de habilidad para hacerlo o que en el intento sólo ponen de manifiesto que podrían ser buenas para cualquier cosa en la vida excepto para bailar.

Sacarle brillo al piso, gastarse las suelas, sacudir el esqueleto, mover el bote y sacudirse la polilla, entre otras, son expresiones que, en efecto, se refieren a los movimientos corporales cadenciosos y rítmicos que se llevan a cabo al compás de la música, conocidos coloquialmente como bailar. ¿Y tú, bailas, te bailan o ya bailaste?


*"Los tipos duros no bailan" es el título de una estupenda novela de Norman Mailer, clasificada dentro del género negro.

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