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28 de abril de 2014

CÓMO LEER




En algún lugar de un libro hay una frase esperándonos 
para darle un sentido a la existencia. 
Cervantes 

Casi siempre cuando una persona se interesa por la lectura pregunta a quienes considera que tienen un poco de camino más recorrido en esos avatares acerca de recomendaciones de libros, sin embargo, la pregunta pertinente debería ser -desde mi perspectiva- inicialmente ¿cómo leer?, pues siempre será más fácil decirle a alguien qué leer, antes que cómo hacerlo.

Así las cosas, me permito a continuación ofrecer algunas consideraciones personales a ese respecto, sin otro ánimo que el de compartir mi sistema de lectura.

1-    Leer es un acto lúdico, de disfrute absoluto, independientemente de si lo que se lee es un libro de texto, un artículo, poesía, un relato o una novela de largo aliento, así que siempre lee con disposición para el placer.

2-    Siempre ten a la mano un buen diccionario. Jamás debes dar por sentado el significado de una palabra cuando la desconoces, pues hacerlo podría derivar en tergiversaciones, cundo no en malas interpretaciones de los contenidos, máxime cuando se trata de palabras clave.

3-    Leer implica aprender. Sin embargo como no se puede aprender absolutamente todo lo que se lee (vocabulario, datos, anécdotas, etc.), debes por necesidad volverte selectivo en concordancia con tus intereses, gustos, inclinaciones... En ese sentido no se trata de hacer un ejercicio de memoria, sino de compartir con otros el conocimiento obtenido a fin de reforzarlo (i.e. hacer uso de una palabra recién adquirida ya sea de manera verbal o escrita. Mencionar en charlas informales como en el café, la sobremesa o en los círculos de amistades los datos, las anécdotas recién recabadas, o alguna cita destacable).

4-    Cuando encuentres una frase que te guste, invite a la reflexión o simplemente “te toque”, señala con un punto sobre el margen de la página la línea donde inicia la cita, y, al final del libro, anota el número de la página y una palabra clave que te remita al contenido de la frase en cuestión. De este modo cuando requieras una cita sobre algún tema en específico, de un autor en especial, te será fácil dar con ella.

5-    Cuando el texto habla de lugares o cosas que no conoces ubícalos y búscalas (ahora la internet facilita esa tarea) para tener una imagen mental clara y no le dejes esa tarea a la imaginación.

6-    En cuanto al tiempo de lectura, éste depende del tema, del interés que te despierta y/o del tiempo de que dispongas.

7-    Preferentemente procura leer sin distractores como música o mucho ruido (aunque la necesidad obliga a aprender a hacerlo), ni lo hagas en un sitio demasiado cómodo como para que te puedas dormir, a fin de dedicarle toda tu atención al texto.

8-    Procura leer capítulos completos cada vez. Ello te permitirá reflexionar acerca de una pieza entera de la historia o del tema en cuestión, así como recrear atmósferas, personajes, etcétera, y articular dicha pieza con las precedentes y subsecuentes.

9-    Si el libro que elegiste te resulta non grato, te hace perder el interés o simplemente no responde a las expectativas que de él tenías, no te obligues a concluirlo, pues ello –independientemente del malestar que te generará, será una pérdida de tiempo.


10- Lee todos los días, aunque sea un párrafo. Verás como la lectura se refleja en tu vocabulario, la manera de expresar tus ideas y en tu ortografía.

11- Antes de iniciar la lectura es recomendable conocer al autor, ubicarlo en su contexto y también al libro, pues ambas cosas nos ayudarán a explicarnos cuestiones referentes tanto a la forma de ver el mundo del escritor, como a lo que plasmó en el texto.