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5 de octubre de 2016


NO PODEMOS CONFIAR EN NUESTRA MEMORIA




La memoria es el único paraíso del que no podemos ser expulsados.

Jean Paul



¿Estás seguro de que las cosas fueron exactamente como las recuerdas?
No existe un sólo recuerdo que se mantenga puro en nuestra mente. La memoria los corrompe y la conveniencia los recrea a modo. El paso del tiempo no sólo los diluye sino los remodela, como si los erosionara con cada pulso del reloj, dejando sólo vestigios, la parte anecdótica, pero pocos detalles. Así, reconstruimos escenas, diálogos, ambientes y hechos, de manera que vamos rehaciendo la historia. Incluso, en ocasiones, tenemos el lance de inventar algo que, a fuerza de repetirlo y pulimentarlo con el paso del tiempo, llegamos a creer en la verdad de nuestra mentira. Rehacemos nuestra historia echando mano de retazos borrosos que clarificamos a nuestro libre albedrío, empatando piezas que no casan de un rompecabezas inmenso que no termina nunca de construirse. Decretamos el pasado a partir de nuestro punto de vista, de nuestro interés, grado de atención y eso que damos en llamar recuerdos. Así las cosas no podemos confiar ni en nuestra memoria. Quizás por ello hay quienes mienten con tanta sinceridad que no se puede hacer nada sino creerles. Y es que, estrictamente hablando, la memoria es una cajita personal de recuerdos… a modo. 

1 comentario:

  1. Loa recuerdos son retrato de nuestras carencias, fortalezas y motivaciones personales...cierto! La memoria esa gran mentirosa! . Karina M.

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